Historia visual

No hay un solo Andrés Caicedo

Andrés Caicedo dejó libros, películas, cartas y una leyenda que siguió creciendo después de su muerte. Pero cada amigo, crítico y lector parece haber conocido a uno distinto. Esta historia visual recorre algunas de esas versiones.

Historia visual

Historia visual

Retrato en blanco y negro de Andrés Caicedo joven, con las manos sobre la cabeza y la mirada de frente
Fotografía: Fernell Franco

NO HAY UN SOLO ANDRÉS CAICEDO

Casi 50 años después, su vida y su obra siguen abiertas a distintas interpretaciones.

Según él mismo

TÍMIDO, TARTAMUDO, OBSESIONADO CON ESCRIBIR, LEER Y VER CINE.

Andrés Caicedo joven, con gafas y el pelo largo, sonríe y extiende hacia la cámara una botella de cerveza Pola

En 1973, cuatro años antes de que apareciera ¡Que viva la música!, describió así la historia que estaba empezando:

“Una pelada que no tiene más destino que la rumba”.

Andrés Caicedo, 1973

Según sus amigos

Fotografía en blanco y negro de Luis Ospina y Sandro Romero Rey, de pie y sonrientes, con corbata
Luis Ospina y Sandro Romero Rey
Portada de la edición del Instituto Colombiano de Cultura de ¡Que viva la música!, de Andrés Caicedo

Después de su muerte, los recuerdos de sus amigos contribuyeron a dar a conocer su vida y su trabajo como escritor.

Prólogos, solapas y ediciones fueron construyendo durante años esa imagen.

SU MUERTE SE CONVIRTIÓ EN UNA CLAVE PARA LEER SUS LIBROS, INCLUSO LOS QUE HABÍA ESCRITO AÑOS ANTES.

Según Cali

Fotograma de la película: una joven rubia se sacude el pelo en una habitación luminosa
Fotograma de ¡Que viva la música! (Paulina Dávila, la protagonista).

¡Que viva la música! terminó convertida en emblema de la Cali salsera.

Pero el recorrido de María del Carmen no es precisamente una fiesta feliz: abandona su mundo, atraviesa la ciudad y termina cada vez más sola y más cerca de la destrucción.

LA NOVELA QUE RECORDAMOS COMO CELEBRACIÓN TAMBIÉN NARRA UNA CAÍDA.

Según Alberto Fuguet

Retrato en blanco y negro de Alberto Fuguet, con gafas y barba, sentado con las manos entrelazadas sobre una mesa

El escritor y cineasta chileno, figura de la generación McOndo, lo llamó:

“el enemigo número uno de Macondo”.

Y también:

“el eslabón perdido del boom”.

Alberto Fuguet

Para Fuguet, Caicedo era precursor de una literatura urbana, pop y cinematográfica.

Según Valeria Luiselli

Retrato en sepia de Valeria Luiselli, con los ojos cerrados y el pelo recogido en una trenza

La escritora mexicana Valeria Luiselli lo describió como:

“UN TOOLE–COBAIN TROPICAL”.

Valeria Luiselli

La comparación reúne al escritor John Kennedy Toole y al músico Kurt Cobain. Ambos, como Caicedo, se quitaron la vida. “Tropical” sitúa esa referencia en el contexto caleño.

Según Valeria Luiselli

OTRAS LECTURAS FUERA DE COLOMBIA

ARGENTINA
Fue comparado con El guardián entre el centeno (traducción de The Catcher in the Rye).
ALEMÁN
¡Que viva la música! se publicó como Salsavida.
INGLÉS
Se publicó como Liveforever.
Portada de Liveforever, de Andrés Caicedo, edición Penguin Modern Classics, con un mural de colores sobre fondo oscuro

¿CÓMO LEES TÚ A ANDRÉS CAICEDO?

  • El que escribió sobre sí mismo.
  • El que recordaron sus amigos.
  • El que Cali convirtió en símbolo.
  • El que otros países reinterpretaron.
  • El que todavía seguimos discutiendo.
Retrato en blanco y negro de Andrés Caicedo joven, con gafas de pasta oscura y el pelo corto

SU OBRA SIGUE ENCONTRANDO NUEVOS LECTORES. Y NUEVAS FORMAS DE SER LEÍDA.

Andrés Caicedo en blanco y negro, con gafas y una mano sobre la frente, mira hacia un lado

SIGA EXPLORANDO LA RUEDA SUELTA

Historias de la Colombia rara, olvidada y discutida.

VER MÁS HISTORIAS →

SOBRE ESTA HISTORIA

Esta historia visual no intenta fijar una versión definitiva de Andrés Caicedo. Reúne, en nueve pantallas, algunas de las maneras en que ha sido leído: la que él mismo dejó escrita, la que construyeron sus amigos con prólogos, solapas y ediciones, la de Cali, que convirtió ¡Que viva la música! en emblema de la ciudad salsera, y las de lectores de otros países.

En 1973, cuatro años antes de que apareciera la novela, Caicedo describió la historia que estaba empezando como “Una pelada que no tiene más destino que la rumba”. Otros lectores han añadido sus propias versiones: Alberto Fuguet lo llamó “el enemigo número uno de Macondo” y “el eslabón perdido del boom”; Valeria Luiselli lo describió como “un Toole–Cobain tropical”. La novela se publicó en alemán como Salsavida y en inglés como Liveforever, y en Argentina fue comparado con El guardián entre el centeno.

Casi 50 años después, su vida y su obra siguen abiertas a distintas interpretaciones. La pregunta con la que cierra la historia, ¿cómo lees tú a Andrés Caicedo?, queda abierta para cada lector.

Créditos fotográficos

Música

Contenidos relacionados

VER VERSIÓN EN INSTAGRAM →