Siete colombianas en el Tour femenino de 1986
“Sexo débil”. Así presentó El Tiempo a siete ciclistas colombianas que en 1986 llegaron a Francia para disputar el Tour femenino. Fueron con Postobón, en una época en la que montar bicicleta todavía podía convertir a una mujer en objeto de burla.
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“Sexo débil”
En 1986, siete colombianas viajaron a Francia con el equipo Postobón para disputar el Tour de Francia Femenino: Rosa María Aponte, Flor Inés López, Nelly Alba, Rosa Ema Rodríguez, Alicia Bulla, Libia Ortega y Luz Mery Tristán.
La prensa de la época todavía miraba su presencia como una rareza. El Tiempo las presentó bajo una expresión que hoy resulta reveladora: “sexo débil”. También habló de la entrada de Colombia a “la era de lo exótico”.
Para algunas, el prejuicio había empezado mucho antes de llegar a Europa. A Rosa María Aponte le gritaban “marimacha” por montar bicicleta. Luz Mery Tristán venía del patinaje y cuatro años después, en 1990, se convertiría en campeona mundial.
En Francia las esperaban catorce etapas, montaña y jornadas de más de cien kilómetros. No ganaron el Tour. Seis lograron terminar la carrera.
Cuarenta años después, el ciclismo femenino colombiano acumula títulos, victorias internacionales y medallas. Aquellas corredoras compitieron cuando todavía había que explicar por qué una mujer quería subirse a una bicicleta.
Por qué importa
El ciclismo fue narrado durante décadas como un territorio masculino.
En Colombia, desde las primeras Vueltas, las mujeres aparecían sobre todo como madres, acompañantes, reinas o figuras decorativas. El propio lenguaje de la época hablaba del ciclismo como un “deporte para machos”.
La participación de aquellas siete colombianas en 1986 forma parte de otra historia: la de las mujeres que entraron a un deporte que no había sido pensado para ellas y ampliaron, carrera tras carrera, el espacio para las que vinieron después.
