La Selección Colombia debutó en los mundiales en Chile 1962. Pero el primer futbolista colombiano en un Mundial jugó 24 años antes, y no lo hizo con la camiseta amarilla. Era tumaqueño, se llamaba Alessandro Frigerio Payán y estuvo en el banco de Suiza la tarde en que los suizos eliminaron a la Alemania nazi en París.
Su historia quedó perdida durante décadas en páginas viejas de prensa. En 1949, El Tiempo la sacó del archivo con un titular enorme: “Durante 10 años un colombiano fue el mejor crack de Europa”. Un año después, Bogotá lo recibió como a una figura.
La tarde del 27 de marzo de 1950, salieron seis buses desde la Plaza de Bolívar hacia el aeropuerto de Techo. Iban a recibir a un futbolista. “Esta tarde llega a Bogotá el gran crack Alejandro Frigerio”, había titulado El Tiempo esa mañana. El hombre que bajó del avión tenía 35 años, hablaba cuatro idiomas y cargaba una de las carreras más notables que haya hecho un colombiano en Europa.
Pero también escondía una ironía. Casi nadie en el país que fue a recibirlo sabía quién era. Y cuando se convirtió en el primer nacido en Colombia en llegar a una Copa del Mundo, lo hizo con la camiseta de Suiza. Como escribió Eric Hobsbawm, casi nadie sabe que es ciudadano de un país hasta que lo ve representado por una selección.
Esta es la historia de Alessandro Frigerio Payán, el primer futbolista colombiano en un Mundial. Colombia la conoció tarde, la celebró por unos días y después la olvidó.
El hijo del cónsul
Frigerio nació en Tumaco en 1914. Era hijo de Reinaldo Frigerio, comerciante suizo, y de María Payán, colombiana. Pasó su infancia entre Tumaco y Buenaventura. En 1922, su padre fue nombrado cónsul honorario de Colombia en Lugano y la familia se mudó a Suiza. Cuando se fue tenía ocho años. Y no volvería en 28.
Del país le quedaban recuerdos sueltos. En 1950, cuando un periodista le preguntó por su tierra, no fingió nostalgia: “En verdad fue Buenaventura donde pasé mis primeros años. De Tumaco tengo una muy borrosa idea. Por ahora me dirigiré a Cali a visitar a mi madre”. Es una de las frases más humanas de su historia. El primer futbolista colombiano en un Mundial apenas recordaba su pueblo.
Algo colombiano sí lo acompañó siempre: el apodo. En Suiza le decían “Mucho”, una forma de decir “muchacho”. El nombre hizo carrera porque también describía lo que pasaba en la cancha. Frigerio hacía muchos goles.
Goleador de Europa
No era exageración. Frigerio hizo 220 goles en 299 partidos de primera división y fue tres veces máximo goleador de la liga suiza. Ganó la Copa Suiza de 1936 con Young Fellows de Zúrich y la liga de 1941 con Lugano, la ciudad donde su padre trabajaba como cónsul de un país que para él ya solo recuerdo.
Y también pasó por las juveniles del Liverpool, primer colombiano ligado al club inglés, 85 años antes de que Luis Díaz se hiciera ídolo en Anfield. Cuando celebramos a Lucho, hoy en el Bayern, como pionero, conviene mirar más atrás: un tumaqueño ya había pisado esa grama cuando el fútbol todavía viajaba en barco.
Suiza lo llamó a su selección en 1932, cuando todavía era un delantero muy joven. Debutó contra Alemania a los 18 años y, al año siguiente, marcó frente a Yugoslavia en las eliminatorias al Mundial de 1934. En total, vistió diez veces la camiseta de la cruz blanca.
Colombia estaba en otra etapa. El país apenas empezaba a organizar su fútbol, todavía no tenía liga profesional ni una estructura capaz de seguir a un jugador perdido en Europa. Para el fútbol colombiano de los años treinta, ese tumaqueño que hacía goles en Suiza era inalcanzable.
Francia 1938: el debut del primer futbolista colombiano en un Mundial
En junio de 1938, Suiza llegó al Mundial de Francia con Frigerio en la lista de convocados, y su nombre quedó unido a uno de los partidos más memorables de la historia del torneo, el cruce contra la Alemania del Tercer Reich, que venía reforzada por jugadores austriacos después del Anschluss, la anexión de Austria que se dio apenas tres meses antes.
Antes del partido, los alemanes saludaron con el brazo en alto, como marca política de una época que ya estaba al borde de la guerra. Un año después esa misma Europa empezaría a fusilar a historiadores como Marc Bloch por el simple delito de resistir. La serie tuvo dos capítulos: el primero terminó empatado y obligó a jugar un desempate el 9 de junio, en el Parque de los Príncipes de París, donde Suiza remontó y ganó 4-2, una de las grandes sorpresas de aquel Mundial.
Frigerio no tuvo minutos, pero estuvo ahí, convocado, uniformado y sentado en el banco suizo, más cerca de una Copa del Mundo que cualquier otro nacido en Colombia hasta ese momento. Para ver a la Selección Colombia en un Mundial todavía faltaban 24 años.
Luego llegó la guerra. Frigerio acababa de fichar por Le Havre, en Francia, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, el fútbol europeo quedó atravesado por el conflicto y el Mundial de 1942, el que debía encontrarlo en su mejor edad, nunca se jugó. Mientras el fútbol se apagaba, otros deportistas europeos libraban una guerra distinta: el ciclista Gino Bartali usaba sus entrenamientos para esconder documentos falsos y salvar a cientos de judíos. Terminó su carrera en Bellinzona, con la guerra encima de sus años más fuertes.
1950: Colombia recibe al primer futbolista colombiano en un Mundial
Colombia lo descubrió tarde. El 22 de noviembre de 1949, El Tiempo le contó al país que existía un goleador tumaqueño en Europa. Lo presentó como políglota, traductor de cuatro idiomas, campeón en Suiza y dueño de contratos de 500 dólares, una cifra enorme para la época. Meses después, Frigerio se subió a un avión.
Su regreso fue un pequeño acontecimiento nacional. Hubo titulares durante una semana, una caravana de buses hacia Techo y entrevistas donde habló de su memoria borrosa de Tumaco. No vino solo de visita. Dirigió al Deportivo Municipal y arbitró en El Campín en plena época de El Dorado, la liga legendaria de Di Stéfano y Pedernera.
El primer colombiano de los mundiales terminó pitándole a algunos de los mejores futbolistas del planeta. Pocos en las tribunas sabían la dimensión de esa historia. Después volvió a Suiza y el olvido hizo el resto. Murió allá el 10 de enero de 1979, a los 64 años, sin mayor eco en Colombia.
Su apellido siguió haciendo goles. Su hijo Roberto heredó el apodo “Mucho” y fue goleador histórico del FC Basel, con 103 tantos que aún lo tienen entre los diez máximos anotadores del club. Cuando Roberto murió, en 2023, el obituario del Basel recordó que el sobrenombre venía del padre, así la huella colombiana había sobrevivido escondida en un apodo.

Vonlanthen, el samario que repitió el camino
La historia tuvo una segunda vuelta medio siglo después, esta vez desde el Caribe. Johan Vonlanthen Benavides nació en Santa Marta en 1986 y, como Frigerio, dejó Colombia de niño rumbo a Suiza.
Debutó a los 16 años con Young Boys, pasó por el PSV y en 2004 le marcó a Francia en la Eurocopa. Tenía 18 años y 141 días. Fue el goleador más joven en la historia del torneo hasta que Lamine Yamal le quitó el récord en 2024.
Pero el Mundial se le escapó. Estaba convocado para Alemania 2006, hasta que una lesión lo bajó del torneo días antes del debut. Frigerio conserva un lugar único: sigue siendo el primer nacido en Colombia que llegó a una Copa del Mundo, aunque lo hizo con Suiza.
Fuentes: Diario El Tiempo de Bogotá (22 de noviembre de 1949; 20, 25, 27 y 29 de marzo de 1950), archivos de la FIFA (Francia 1938), FC Basel, y RSSSF

