La cantante mexicana lleva casi dos décadas usando Goodreads como una bitácora pública de lecturas. En ese registro aparecen once obras colombianas, de Mario Mendoza, Andrés Caicedo, Juan Gabriel Vásquez, Jorge Franco, Pilar Quintana, Emma Reyes, Vanessa Londoño, Juli Delgado Lopera y Carolina Sanín, la autora a la que más ha vuelto.
Goodreads es una vitrina extraña. Parece una red social menor, pero a veces deja ver con más claridad que muchas entrevistas la relación de una persona con los libros. Julieta Venegas, por ejemplo, no aparece como una celebridad que recomienda de vez en cuando, sino como una lectora persistente. Desde 2008 comenta, califica, discute, se decepciona, vuelve sobre autores y deja rastros de sus gustos.
El dato cobra otro valor justo ahora, cuando Venegas vuelve a sus comienzos. Acaba de lanzar Norteña, su nuevo álbum, y Norteña. Memorias del comienzo, un libro donde mira a Tijuana, la infancia, la familia y la soledad. No es un dato suelto. La Julieta que escribe sobre su origen es la misma que, desde hace años, deja en Goodreads una bitácora pública de lecturas. En su espacio hay once obras colombianas.
Primero aparecían Mario Mendoza, Andrés Caicedo, Juan Gabriel Vásquez, Jorge Franco, Carolina Sanín y Pilar Quintana. Pero la lista siguió creciendo con Juli Delgado Lopera, Emma Reyes y Vanessa Londoño. Y volvió Carolina Sanín como presencia constante en su biblioteca.
Algunas lecturas le gustaron sin reservas. Otras le dejaron reparos. En varias encontró belleza, extrañeza, violencia, lenguaje, incomodidad o una forma de narrar el país desde lugares menos obvios. Esta es la lista.
Los deslumbramientos
Memoria por correspondencia
“No puede ser tan linda toda ella, su manera de contar”.
Es una de sus lecturas colombianas más entusiastas. A Venegas la atrapa Emma Reyes por su memoria, por su modo de narrar sin resentimiento y por una vida que parece demasiado bella para ser cierta.
Tu cruz en el cielo desierto
“Maravillada con este libro”.
Con este libro, su lectura de Carolina Sanín deja de ser curiosidad y se vuelve devoción. La ve como una escritora lúcida, intensa, capaz de llevar un romance por Twitter hacia el amor, el engaño, el sexo, las redes sociales y la literatura.
Las afinidades fuertes
Una escalera al cielo
“Me encanta el estilo de Mario Mendoza”.
La cantante celebra su escritura directa y su mundo urbano, violento y extraño. Lo disfruta con claridad y llega a decir que, en ese momento, era uno de sus autores colombianos favoritos.
El mundo de afuera
“Este hombre es un maestro contador de historias”.
A Franco lo lee como narrador de oficio. Destaca su manejo del tiempo, la complejidad de los personajes y una fuerza narrativa que le parece casi cinematográfica.
Somos luces abismales
“Este libro es de una belleza sorprendente”.
Aquí aparece una Carolina Sanín que la sorprende más. Julieta Venegas habla de un libro inclasificable, personal, y de una autora que conduce al lector con seguridad, aunque nunca se sepa del todo hacia dónde va.
Las lecturas en conflicto
¡Que viva la música!
“Sufrí bastante leyendo este libro”.
La novela le resulta dura, autodestructiva, por momentos excesiva. No la ama, pero queda enganchada. Lo que permanece, incluso en medio del rechazo, es la musicalidad.
El ruido de las cosas al caer
“Me quedé con sentimientos encontrados”.
Le reconoce a Vásquez una escritura que parece flotar sin esfuerzo. Tiene reparos con algunos lugares comunes, pero encuentra una voz propia en esa historia sobre el miedo y la huella del narcotráfico.
Los niños
“Me gustó mucho como escribe Carolina Sanín”.
Le atraen la escritura, las imágenes y la atmósfera rara, pero siente que la resolución queda floja. Es el primer acercamiento a una autora a la que después volverá con más entusiasmo.
La perra
“No pude conectar mucho”.
Reconoce la sencillez y la forma directa de la novela, pero no logra entrar del todo. Su comentario tiene algo de desconcierto: no conecta, aunque tampoco encuentra una razón precisa.
Fiebre Tropical
“Francisca is a great narrator”.
Le interesa la narradora y el giro bilingüe de la novela. Venegas lee allí una historia familiar atravesada por la frontera, el cambio de lengua y una identidad armada entre dos mundos.
El asedio animal
“El lenguaje me pareció lo más hermoso de este libro”.
El comentario es crítico, pero atento. Admira el lenguaje de Vanessa Londoño, aunque le incomoda que la violencia deje a los personajes detenidos, sin margen visible para cambiar su destino.
