Setenta años de la pesadilla perdida del cine colombiano

Filmada en 1956, ‘La frontera del sueño’ llega a sus 70 años rodeada de enigmas sobre su duración, su circulación y su desaparición. Esta película, hoy recuperada y disponible en plataformas, es una obra de suspenso y terror cuyos misterios no terminan en la trama.

Hombre con sombrero de copa y bastón curvo en una escena en blanco y negro
Un personaje enigmático aparece en ‘La frontera del sueño’, película colombiana filmada en 1956 y restaurada décadas después.

Por José Ángel Báez A.

Un abuelo muere y no le pueden cerrar los ojos. A partir de ahí, una familia queda atrapada en un caos que altera la casa, el tiempo y la mente. De eso trata ‘La frontera del sueño‘, hecha sobre una idea simple, pero eficaz: una muerte, una presencia extraña y una familia que no vive tranquila.

Antes de empezar, la producción habla de sí misma. Una voz en off en el prólogo reconoce “muchos sinsabores y poco dinero”, menciona las penurias de la producción y deja una frase: “sin dinero y con coraje se puede hacer cine”.

Luego añade que quienes participaron en ella lo hicieron en “la primera película colombiana, realizada bajo las fórmulas y exigencias de la profesión cinematográfica”. Así deja claro qué clase de obra es esta, una película hecha con pocos recursos, pero con ambición.

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Esteban Sanz, Gog y el origen de ‘La frontera del sueño’

La dirigió Esteban Sanz, español nacido en Valladolid en 1919 y que llegó a Colombia desde Argentina en 1955. También fue el guionista y, según un artículo en la página de Señal Memoria, se inspiró en Sopa de cangrejos, un cuento fantástico de Gonzalo González Fernández, “Gog”, abogado y periodista de Aracataca y pariente de Gabriel García Márquez.

En un conversatorio (2022) disponible en YouTube junto a Jaime Humberto Silva, director de Señal Memoria, Alexandra Falla, directora de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, lo describió como “pintor, viajero, profesor de ética, fotógrafo y escenógrafo, cantante de cabaret”, además de director de cine y de fotografía en la televisión colombiana.

Y sus protagonistas son Jaime John Gil, Carmen de Lugo, Carlos Escobar, Héctor Rivas, Manuel Franco y Bernardo Romero Pereiro, todavía niño, mucho antes de convertirse en una figura central de la televisión colombiana como libretista y director. Ese cruce entre un director español, actores vinculados al teleteatro y una televisión pública todavía reciente ayuda a entender mejor la singularidad del proyecto.

Carmen de Lugo y Bernardo Romero Pereiro sobre las rocas del Salto del Tequendama, en una escena en blanco y negro de La frontera del sueño.
Carmen de Lugo y Bernardo Romero Pereiro en una escena filmada en las rocas del Salto del Tequendama.

El Salto del Tequendama y la fuerza visual de la película

La película fue filmada en Bogotá, Flandes y el Salto del Tequendama. Jorge Mario Vera, subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, le dice a LA RUEDA SUELTA que la producción conserva el manejo de la luz, los encuadres y el tono general.

Ese paisaje no solo importa por lo visual. Señal Memoria en su texto propone una lectura histórica sugerente al señalar que ‘La frontera del sueño‘ se aparta de los elementos del folclore y del costumbrismo anteriores a 1950, y muestra el Salto del Tequendama más cerca de “los símbolos de la locura y suicidio” propios de las leyendas urbanas del siglo XX. Esa idea permite entender la película no solo como una rareza fantástica, sino también como una obra situada en la transición entre una Colombia todavía rural y otra cada vez más urbana.

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La frontera del sueño desapareció después de un paso incierto y breve. Durante años poco se supo de ella, y lo poco que quedó apenas alcanzó para seguirle el rastro.

Los misterios fuera de la pantalla

Aunque suele circular como película de 1957, fue filmada en 1956. La televisión colombiana acababa de nacer, el 13 de junio de 1954, y todavía producía en soporte fílmico. Había laboratorio, equipos de 35 milímetros y procesos de telecine. Varios directores, muchos formados en el teatro, intentaron aprovechar esa infraestructura de la televisora nacional para impulsar producciones con estilo cinematográfico. La película salió de esa coyuntura.

Rito Alberto Torres, exsubdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, la resume en una conversación con LA RUEDA SUELTA como una apuesta por “volver a emprender la senda de un cine colombiano”.

Pared interior con un retrato enmarcado y dos máscaras, en una escena en blanco y negro de La frontera del sueño.
La atmósfera inquietante de La frontera del sueño se construye también con objetos, sombras y espacios domésticos.

La duración perdida de ‘La frontera del sueño’

Ese origen ayuda a entender el primero de los enigmas que la rodean: su duración. Durante años se repitió que era de 90 minutos. Jorge Mario Vera considera esa cifra “casi que ficticia” y sostiene que no hay soporte documental serio para sostenerla. Lo que apareció en tarjetas antiguas de catalogación apunta a otra cosa: la suma de los rollos coincide con una versión de poco más de 40 minutos.

Torres habla de una cifra similar y explica que no se trata de un largometraje, sino de un corto largo o, si se quiere, de uno de esos mediometrajes que en Colombia se nombran más por costumbre crítica que por categoría industrial.

En la charla de YouTube de 2022, Alexandra Falla la presentó con otra cifra: 30 minutos. La frontera del sueño no figura en IMDb ni en FilmAffinity, pero sí aparece registrada en Letterboxd, donde figura con 29 minutos, la misma duración que aparece en RTVCPlay, que la ofrece como pieza breve dentro de la colección de cortometrajes de ficción.

La desaparición y sus diez minutos sobrevivientes

El otro gran enigma es el de su circulación y desaparición. Ni siquiera ahí hay una versión definitiva. Vera plantea que la película pudo haber estado apenas “un par de días en cartelera” y luego haber tenido un paso por televisión. El artículo de Señal Memoria sostiene algo distinto, que no fue estrenada en cines y que no hay noticia de una exhibición televisiva en Colombia. Esa diferencia no debilita la historia de la película, de hecho, la vuelve más reveladora. También su rastro de exhibición quedó incompleto.

Durante décadas, además, de ‘La frontera del sueño‘ solo sobrevivieron diez minutos. Así lo recuerda Señal Memoria al reconstruir su historia. Ese dato precisa mejor qué quiere decir aquí “película perdida”: no una obra borrada por completo, sino reducida a fragmento, conocida durante años apenas por un resto.

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Cómo fue hallada y restaurada ‘La frontera del sueño’

“Existían registros escritos de la película, pero no estaban completos los negativos. La pista decisiva surgió cuando, en una búsqueda en La estación de El Rosal de RTVC, aparecieron fichas antiguas de catalogación”, explica el actual subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.

Desde ese momento empezó la revisión de materiales custodiados por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. Vera cuenta que los rollos fueron apareciendo de manera dispersa y que se pudo armar una versión con “hilo narrativo completo”, aunque no exista certeza absoluta de que no falte alguna escena. Después vino la restauración física, el escaneo y la restauración digital.

Hombre recostado en una cama, con las manos detrás de la cabeza, en una escena en blanco y negro de La frontera del sueño.
Antonio, un personaje, en una escena nocturna marcada por el insomnio y la inquietud.

Eso fue justamente lo que Alexandra Falla y Jaime Humberto Silva explicaron en la charla. El rescate no dependió de una casualidad ni de un hallazgo aislado, sino de una cadena técnica que incluye inventario, almacenamiento en condiciones controladas, revisión del soporte, catalogación, digitalización y circulación pública.

Silva, además, recordó que el archivo audiovisual de Señal Memoria conserva una parte muy importante de la década de 1950, cuando muchas producciones todavía se hacían en 16 y 35 milímetros. En ese contexto, La frontera del sueño no volvió sola, regresó como parte de un trabajo más amplio de preservación de la memoria audiovisual pública.

Otros hallazgos del archivo: ‘Dos ángeles y medio’, ‘Ella’ y ‘Chichigua’

También reapareció Dos ángeles y medio, película que se daba por perdida o de la que apenas se conocían fragmentos. El mismo cardex encontrado en El Rosal registraba ese título. Y hubo otros dos cortometrajes restaurados dentro de ese proceso: Ella, de Jorge Pinto, y Chichigua, cortometraje de denuncia social dirigido por Pepe Sánchez.

El secreto del abuelo y la violencia detrás de la historia

Y apareció otro dato de archivo. Torres menciona que, según notas de producción conservadas en RTVC, al abuelo no le pudieron cerrar los ojos porque había visto escenas de violencia atroz, incluso el corte de franela”. La película no desarrolla eso con claridad, pero el dato queda alrededor de ella y cambia la lectura. El insomnio de la familia deja de ser solo una rareza fantástica y puede leerse también como el efecto de una violencia que no termina con la muerte.

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¿Terror, suspenso o pesadilla psicológica?

Queda, por último, la discusión sobre el género. Carlos Ortiz, director del Bogotá Horror Film Festival, le dice a LA RUEDA SUELTA, sin rodeo alguno, “la primera película como tal de género” en Colombia y la ubica dentro del terror. Incluso propone leerla en clave de folk horror, por la combinación de maldición familiar, presencia inquietante, paisaje y superstición.

Hombre y niño conversan en una escena en blanco y negro de La frontera del sueño.
Los actores Jaime John Gil y Bernardo Romero Pereiro en ‘La frontera del sueño’, película que está disponible en RTVC Play.

Vera es más cauto y prefiere verla desde la psicología y el suspenso. Torres ocupa una posición intermedia: “suspenso y terror”. La diferencia no empobrece la película. Al contrario, ayuda a entender por qué sigue siendo difícil encerrarla en una sola casilla.

Cromos la describió en julio de 1957 como una cinta “de tipo de fantástico y con tema de pesadilla”. Esa clasificación de época importa porque la sitúa antes de las etiquetas actuales y confirma que, desde su aparición, La frontera del sueño ya se movía en una zona extraña entre lo fantástico, el suspenso y el caos mental.

‘La frontera del sueño’, 70 años después

Setenta años después, ‘La frontera del sueño‘ no interesa solo por haber sido rescatada. Interesa porque deja ver un intento temprano de hacer cine desde la televisión pública, porque conserva una historia perturbadora y porque en ella coinciden Esteban Sanz, varios actores del teleteatro y un niño llamado Bernardo Romero Pereiro. Su regreso tampoco borra los enigmas que la rodean. Más bien permite mirarla mejor y entender, al mismo tiempo, la película y el archivo audiovisual colombiano que la guardó sin terminar de saber qué tenía entre manos.


En este enlace de RTVC puede ver la película: https://rtvcplay.co/cortometrajes-ficcion/la-frontera-del-sueno

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