De qué trata y cómo es la novela gráfica que cautiva a miles de lectores en el mundo

La mayoría de críticos dice que ‘Lo que más me gustan son los monstruos’ es una obra maestra. Y aquí una reseña de este libro narrado por una niña que, entre otras cosas, recuerda a la Alemania nazi.

Imagen de ‘Lo que más me gustan son los monstruos’
Algunas de las imágenes de la obra de Emil Ferris. Tomado de Lo que más me gustan son los monstruos’.

 

Cristina Monteoliva *

Cuando me encuentro un título con el que me siento identificada, enseguida me intereso por el libro. Pero si después de leer la sinopsis comprendo que mi primera impresión era la acertada, no tengo otra que agarrar la obra.

Y si tras leerla descubro que la historia era mucho más maravillosa, incluso de lo que esperaba, no tengo más remedio que escribir una reseña para que ustedes también la lean.

El de hoy no es otro que Lo que más me gustan son los monstruos, la exitosa novela gráfica de Emil Ferris.

Chicago, 1968. Karen Reyes es una niña muy despierta de diez años que vive, con su madre y su hermano Deeze (Diego), en el Uptown, un barrio humilde.

Le gusta escribir, y dibujar en su diario, las películas y revistas de terror más sangrientas, y pensar que es una chica lobo.

¿No será la verdad sobre su familia el monstruo más grande que llegará a conocer?

Tras la muerte en extrañas circunstancias de Anka Silverberg, su amiga y vecina, Karen decide convertirse en detective y averiguar si de verdad se suicidó, como dicen las fuentes oficiales, o si otra persona acabó con su vida.

Mientras investiga, la niña no solo descubrirá el oscuro y terrorífico pasado de Anka, antes y después de convertirse en superviviente del holocausto nazi, sino también la vida y secretos de sus amigos, sus vecinos, su hermano y hasta su madre.

¿Saldrá indemne tras su investigación? ¿No será la verdad sobre su familia el monstruo más grande que llegará a conocer?

Karen, la narradora principal y protagonista de esta fascinante novela gráfica, presentado como un diario ilustrado a bolígrafo en un cuaderno escolar, vive en un barrio gris en el que se sabe diferente.

Tanto, como un pequeño monstruo, que para aguantar el día a día decide escudarse tras su disfraz de chica lobo al que, tras la muerte de Anka, añade una gabardina y un sombrero de detective.

Karen vive junto a su madre, Marvela, una mujer que ha tenido que criar sola a sus dos hijos tras la desaparición de su marido de la vida de familiar.

Y Deeze, su hermano mayor, un mujeriego empedernido con el cuerpo lleno de tatuajes pero, sobre todo, un artista del dibujo que le ha enseñado a su hermana pequeña el amor por el arte pictórico.

La narración presenta el mundo real en el que se mueve Karen, esa ciudad llena de vecinos con actividades sospechosas, alcohólicos, mujeres desesperadas y niños diferentes que sobreviven en colegios llenos de abusones.

Pero también el fantástico, ese mundo lleno de monstruos con el que sueña y en el que, a veces, vive sus peores pesadillas.

Aunque todas las ilustraciones son maravillosas (es imposible no acabar sintiendo cariño por Karen y su mundo), destacaría aquellas en las que aparece la bella Anka, que suelen ser las más terroríficas.

Emil Ferris, autora de esta novela gráfica. Archivo particular.

Como las portadas de las revistas de miedo sangriento de la época y aquellas en las que se nos muestran los cuadros que Karen ha estudiado en el museo de Chicago, con su hermano, no solo por lo bellas que resultan estas versiones, sino también por las lecciones de arte que ella nos dará.

Tras la muerte en extrañas circunstancias de Anka Silverberg, su amiga y vecina, Karen decide convertirse en detective y averiguar si de verdad se suicidó…

Mención aparte merece la historia de Anka, una narración secundaria dentro de la principal que nos traslada, de su mano, al Berlín de antes y durante la Segunda Guerra Mundial para descubrir una realidad monstruosa, que nos hará preguntarnos hasta dónde puede llegar la maldad de ciertos seres humanos.

Decía antes que Karen se sentía diferente en su barrio, su colegio y su ciudad. Pronto descubriremos por qué ella se siente así y porqué lo hacen también algunos de sus amigos.

Por lo pronto, les adelanto que esta obra pone en relieve tanto la historia de Estados Unidos, en 1968, como asuntos de los que no se habla sobre la Alemania de antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Así como temas tan atemporales como la homofobia, la xenofobia y la discriminación que sufren las personas que han ejercido la prostitución.

Lo que más me gustan son los monstruos, en definitiva, es una magnífica novela gráfica no solo de monstruos del cine y la literatura, sino de aquellos que nos atormentan, de los que se disfrazan de personas decentes y de aquellos que nos lo arrebatan todo.

Además de enseñarnos a amar la pintura, a apreciar a todo aquel que es diferente y a comprender que cuando el mundo no nos comprende, a veces se necesitan disfraces.

Una historia fascinante con un solo defecto: su final no es cerrado, por lo que los que los lectores que nos hemos enamorado de Karen y su mundo tendremos que esperar a la siguiente aventura para saber si ciertos asuntos se resuelven por fin.

 

DATOS ESENCIALES

portada de ‘Lo que más me gustan son los monstruos’

Título: Lo que más me gusta son los monstruos

Autora: Emil Ferris

Publica: Reservoir Books

Páginas: 416

Disponibilidad: está en casi todas las plataformas digitales.

 

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