“Los medios de comunicación no han hecho lo suficiente para ganarse la confianza de la sociedad”: Germán Rey

En tiempos de gran incertidumbre para el periodismo, pocos como Germán Rey, investigador en comunicación y cultura, para analizar lo que está ocurriendo.

Rey fue columnista y defensor del lector en El Tiempo. Crédito: Archivo Fundación Gabo.

José Ángel Báez A. *

Fuertes empresarios controlando los medios tradicionales, amenazas, despidos masivos, escasa independencia, poca pauta y surgimiento de varios emprendimientos, muchos de ellos importantes, marcan en general el panorama del periodismo hoy en Colombia.

LA RUEDA SUELTA le preguntó a Germán Rey, miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), sobre estos temas, que inquietan en una profesión que el 9 de febrero celebra su día.

LA RUEDA SUELTA: En un informe del año pasado, Reporteros Sin Fronteras subrayó que desde que Iván Duque asumió la presidencia (2018), en Colombia se recrudecieron las agresiones, las amenazas de muerte y los secuestros de periodistas. ¿A qué obedece esto?

GERMÁN REY: Con el acuerdo de paz (2016) se pensó que el problema de la convivencia estaba más o menos resuelto. No era así. Si bien disminuyó uno de las focos de la violencia, como en la mitología de la hidra al animal le nacieron más cabezas: las disidencias, la internacionalización del crimen organizado de la mano del crecimiento de los cultivos y el auge del tráfico ilegal, los grupos delincuenciales, la desestabilización de algunas regiones, la persistencia de la guerrilla. Y eso hace que Colombia sea un país muy peligroso para el ejercicio del periodismo. Pero hay otros factores que se suman al panorama anterior: la inmensa impunidad, el aumento de la desconfianza en los medios, la indefensión de los periodistas en los territorios e incluso algunas prácticas periodísticas nocivas.

LA RUEDA SUELTA: La violencia y las amenazas contra periodistas, según la FLIP, siguen siendo un gran problema. En 2020, en plena pandemia, hubo 197 periodistas amenazados en Colombia, 10 por ciento más que en 2019. Y dos asesinados, Abelardo Liz y Felipe Guevara. ¿Quién debe garantizar su ejercicio?

G.R.: En primer lugar, la propia sociedad. El problema es que los medios no han hecho lo suficiente para ganarse un lugar en la confianza social, que se ha ido deteriorando progresivamente como lo demuestran las mediciones año tras año. La libertad de expresión no es un coto cerrado de los medios o de los periodistas. Es una libertad, un derecho y una responsabilidad de toda la sociedad. Pero desde hace unos años ha crecido el vedetismo en los medios. De fiscalizadores, algunos periodistas se creyeron vedettes, figuras. Algo semejante a lo que ha pasado con los futbolistas. Y empezaron a sobarse con el poder, a transformarse en elite, a preocuparse desmedidamente por los honorarios.

LA RUEDA SUELTA: ¿Y el Estado?

G.R.: También es un asunto del Estado que debe preocuparse por la seguridad de todos los ciudadanos y ciudadanas, con una atención especial a aquellos que son amenazados, que corren peligro. Hace unos años dije que nada peor para un periodismo amenazado, que un periodismo escoltado. Y aquí lo que es una excepción se ha convertido en lo corriente. Finalmente, la integridad de los periodistas es también un asunto de los medios y de los propios periodistas.

“Desde hace unos años ha crecido el vedetismo en los medios. De fiscalizadores, algunos periodistas se creyeron vedettes”.

LA RUEDA SUELTA: Otro dato preocupante. Según también datos de la FLIP, y originado por el conflicto armado, el periodismo local está en peligro de extinción. Como están las cosas, ¿habrá manera de recuperarlo o repararlo?

G.R.: Difiero de esa apreciación de la FLIP. No es lo que he visto en mis estudios sobre los medios digitales informativos en Colombia, que están creciendo desde el Putumayo hasta Punta Gallinas, con unas experiencias muy creativas e interesantes. Recuperar el periodismo del pasado es quedarse atado al pasado. Lo que hay que pensar es en las nuevas formas del periodismo y de generación y circulación de información, y sus funciones e interacciones en sociedades que cambian. No se debe echar vino nuevo en odres viejas.

LA RUEDA SUELTA: Y se suma el acoso judicial, periodistas que pierden casos increíbles, un golpe a la libertad de informar. ¿Qué está pasando con la seguridad jurídica del periodista?

G.R.: La seguridad jurídica del periodista no es sobre todo, sino sobre temas cruciales como la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, el acceso a la información pública, la posibilidad de fundar medios, la no censura, la protección del secreto sobre sus fuentes. Por supuesto que también de los derechos garantizados para todos los ciudadanos y ciudadanas, comenzando por el de la vida. Y los derechos van acompañados de responsabilidades. Si exijo el debido proceso, debo respetarlo cuando escribo sobre una persona, una empresa o una institución.

LA RUEDA SUELTA: ¿Le extraña, de alguna manera, que se acentúe la censura a la prensa, y el menosprecio a los medios, en países con gobiernos elegidos democráticamente? 

G.R.: Como están las cosas para la democracia no me extraña nada. El menosprecio se ha extendido a instancias en las que era impensable hasta hace solo unos años. Una de ellas, los propios gobernantes elegidos democráticamente. Y en esto se juntan Trump y Bukele, Ortega, Maduro y Bolsonaro, que definen a los medios que los critican como sus enemigos. Lo hacen de forma explícita y con estrategias explícitas: la renuencia a dar declaraciones, las amenazas, la judicialización, el retiro de la pauta oficial, las leyes para cortar de tajo cualquier ayuda de la cooperación internacional, las bodegas para manipular redes sociales, el desprestigio público de los medios. Creo que los medios deben pensar muy seriamente porqué se ha llegado a todo eso, porque tampoco es aceptable que asuman el papel únicamente de víctimas.

LA RUEDA SUELTA: Hablando de medios puntuales. ¿Qué simboliza, tras más de 10 años como directores, la salida de Alejandro Santos, de Semana, y Roberto Pombo, de El Tiempo. Los dos impresos más importantes del país?

G.R.: Me interesa el simbolismo de los que salen, pero también y especialmente, de los que entran. ¿Cuál es el tipo de periodismo que busca afianzarse en el país, cuáles son sus intereses, a quiénes está ligado, cómo se insertan en la polarización, cuáles son sus diseños de futuro en una época de cambios tan profundos, qué agendas públicas están creando, cuáles son sus temas, cómo los enfocan? Y también de qué no hablan, quiénes son los nuevos y los viejos invisibles, cuáles son los proyectos políticos que promueven, quién les habla al oído… Todo eso me interesa. Me interesa no solo la arqueología sino también la prospectiva. O si lo prefiere, el tarot.

Roberto Pombo, tras 12 años como director de El Tiempo, anunció su retiro del diario el pasado 31 de enero.

LA RUEDA SUELTA: ¿Qué esperar de estos medios ahora en manos de grandes corporaciones?

G.R.: No me extraña para nada ese fenómeno. Creo que el periodismo, o por lo menos cierto periodismo, se embarcó muy pronto en un modelo que lo llevó a caer de bruces en esas manos (algunos preferirían hablar de fauces). Pero no todo es blanco y negro

LA RUEDA SUELTA: ¿Por qué?

G.R.: Jeff Bezos, dueño de Amazon y uno de los hombres más ricos del mundo, compró The Washington Post y acertó nombrando a un gran editor (Martin Baron), que está por jubilarse. Apoyó un modelo de periodismo serio, independiente y de calidad. Y que económicamente va bien. Aunque se diga que “los ricos también lloran”, no es verdad que todos los ricos sean iguales. Pero la verdad es que lo que me interesa no es el periodismo de las corporaciones, sino el periodismo que está surgiendo con dificultades y con creatividad por todo el mundo.

LA RUEDA SUELTA: ¿Puede ser que en Colombia, en su momento, los medios tradicionales sobreestimaron lo impreso y subvaloraron lo digital? ¿Les costó adaptarse a la nueva realidad?

G.R.: Más bien creo que quedaron atónitos con lo que se les vino encima. Sufrieron del mismo mal del que sufren los buenos boxeadores cuando el contrincante les da un magnífico jab de izquierda que los manda a la lona. El problema es mirar al que está de pie, dejar a un lado los gritos del público, afirmar las piernas, focalizar la visión y levantarse a seguir dando la pelea. Las incertidumbres, la fractura del modelo de negocio, la presión de las tecnologías, la pérdida de confianza, fueron parte del jab de izquierda de los medios. Habrá que hacer una historia de lo que pasó en estos años.

LA RUEDA SUELTA: ¿Cuál historia?

G.R.: O sea una historia de cómo se levantaron de la lona. Los que se levantaron, porque algunos quedaron tendidos con nocaut fulminante. Unos medios entraron con escepticismo a lo digital, otros hicieron lo mismo del impreso, algunos experimentaron en la convergencia intermedial, unos pocos crearon grandes bolsas de contenidos y reorganizaron la estructura de las salas de redacción. Es una historia apasionante que aún está escribiéndose. ¡Pero a esta hora ya no hay nadie botado en el piso del ring!

“No me interesa el periodismo de las corporaciones, sino el periodismo que está surgiendo con dificultades y con creatividad por todo el mundo”.

LA RUEDA SUELTA: ¿Si es sano (o mejor) que un medio se declare abiertamente simpatizante de una ideología, sin rubor alguno?

G.R.: Ojalá que fuera con rubor. Lo que impresiona es que lo hacen lívidos, casi sin inmutarse. Todos los medios del mundo tienen unas ideas que los motivan, los mueven y en algunos casos los obsesionan. Esas ideas los orientan, pero a veces los pierden, los hacen cometer terribles errores. El periodismo es un oficio de la contingencia no de la infalibilidad, que hay que dejársela a los Papas, que andan con más problemas que los medios. El punto clave es como esas ideas se contrastan con las que circulan en la sociedad, como se matizan o se afirman con los puntos de vista de los otros, sobre todo con los de aquellos que estamos distantes o discrepamos.

LA RUEDA SUELTA: ¿Qué pasa con la independencia y la objetividad? ¿Se quedó para los ‘románticos’?

G.R.: Una cosa es la independencia y otra, muy diferente, la objetividad. La independencia no es asunto de románticos, sino de escépticos con algo de optimismo (muy poco, por cierto). La objetividad provino de la ciencia y se metió al periodismo, donde hay tantas subjetividades. Quizás por ello se habló de objetividad como los psicoanalistas hablan de distancia frente a la transferencia y la contratransferencia, los jefes de disciplina en los colegios de rigor frente al desorden y los policías de tráfico de precisión, porque ¡qué tal pasarse un semáforo en rojo!

LA RUEDA SUELTA: ¿Antes los medios incidían en la elección de un presidente?, ¿ocurrirá lo mismo de cara al 2022?

G.R.: Son muchos los factores que inciden en el acierto o en el dislate de nombrar a una persona como presidente. Casi tantos como los que existen cuando uno lanza un dardo en una feria de pueblo: el viento, la distancia, la compañía, el ruido, el temblor de la mano, la fuerza del brazo, en fin. Hasta el vendedor de algodón de azúcar o el payaso, que no pueden faltar en las maravillosas ferias de pueblo. En el nombramiento de un presidente intervienen ambientes de opinión, negociaciones, intereses, historias previas, campañas de publicidad, información y cada vez más mentiras, desinformación, verdades a medias y hasta profecías ridículas como las de QAnon. Ha habido presidentes elegidos inclusive por algo que sucedió el día anterior. La posibilidad de que los medios elijan hoy presidentes es relativamente pequeña, como es que los tumben.

LA RUEDA SUELTA: ¿Algunos abanderados del periodismo digital dicen que lo que ofrecen es lo que quiere el usuario, lo que da tráfico, pero a la vez el usuario dice que lo recibido es precario. ¿Cómo entenderlo?

G.R.: Pensaba que la idea de ofrecer lo que quiere el usuario era un problema de los almacenes y los comerciantes, pero no de los medios de comunicación. Aunque hay medios que parecen almacenes de cadena.

LA RUEDA SUELTA: Se habla que de las crisis surgen las grandes oportunidades. De la gran cantidad de periodistas despedidos en los dos últimos años, ¿qué se puede esperar?, ¿qué deben hacer?, ¿no hay demasiada atomización de páginas, podcast, youtubers y blogs?

G.R.: Yo no creo eso. Creo más en el sentido de la maldición de algunos pueblos que dicen, “Ojalá que vivas tiempos interesantes” para prevenir a sus integrantes –sobre todo a los más ilusos- sobre desastres, cataclismos, huracanes o que alguien se embarque en construir su casa o quiera casarse. El despido de cualquier persona de su trabajo puede ser una injusticia, pero es casi siempre una catástrofe. Que obviamente se puede superar. Tampoco me preocupa que haya demasiados blogs o páginas web. Me preocuparía lo contrario. Vivimos una época de ebullición que se irá decantando, encontrando las opciones sustentables. Darwin revisitado. Vivimos en una especie de laboratorio de experimentación que le ayuda a la humanidad a seleccionar, a tomar el rumbo hacia la nueva crisis. Eso es todo.

LA RUEDA SUELTA: ¿Podrá vivir el periodista de su emprendimiento?

 G.R.: En la medida en que se estabilice el nuevo ecosistema mediático será posible su monetización. Pero pienso en otros factores necesarios: el aumento del pago por la información, las exigencias a las grandes plataformas que se lucran con el trabajo de otros, la especialización de los contenidos y las audiencias.

“La posibilidad de que los medios elijan hoy presidentes es relativamente pequeña, como es que los tumben”.

LA RUEDA SUELTA: Hoy muchos (incluidos algunos periodistas) solo validan como periodismo lo que es investigación y denuncia. ¿Qué pasan con los otros frentes del periodismo?

G.R.: Periodismo sin investigación no puede existir. Periodismo con aburrimiento es un desastre. Si en “la variedad está el placer”, como dice el refrán, el periodismo es una de esas actividades humanas donde la uniformidad no es aceptable. ¿Cómo podría serlo si el periodismo precisamente explora y cuenta las vicisitudes, enormemente diferentes, de los seres humanos?

LA RUEDA SUELTA: ¿Cómo evalúa el cubrimiento de los medios colombianos durante la pandemia del Covid?

G.R.: Muy parecida a la cobertura que hacen de otros hechos cotidianos: oficial, previsible, sin explicaciones y obediente.

Germán Rey considera que el programa de televisión del presidente Iván Duque se ha transformado en un medio de divulgación de su gobierno que rebasa su objetivo.

LA RUEDA SUELTA: ¿Y al programa del presidente Iván Duque todas las tardes?

G.R.: No podía ser ajeno a los problemas de imagen de su gobierno. Pero hay otros tropiezos. Es fundamental que en pandemias la información oficial sea precisa, oportuna, confiable y permanente. Pero el programa se ha transformado en un medio de divulgación de su gobierno que rebasa su objetivo. Una visión regional politizada, unos testimonios formalizados, una visión estereotipada de la ciudadanía y una completa ausencia de crítica, lo hacen un programa del que la audiencia se escapó hace tiempo.

*Periodista y editor. En Twitter: @joseangelbaez

3 comentarios en ““Los medios de comunicación no han hecho lo suficiente para ganarse la confianza de la sociedad”: Germán Rey”

  1. Juanita Prada

    Esta entrevista me pareció muy interesante pero me llamo la atención algo en particular . Sin duda se confirma el hecho de que el periodismo en Colombia a tenido sus altibajos a lo largo del tiempo , pues como lo dice German Rey se han perdido actitudes de confianza y de libre expresión pero a la vez siento que ahora la opinión publica ha crecido y muchos periodistas se han hecho escuchar por otros medios como lo son las redes sociales donde siento que hay mas confianza de poder hacerse escuchar.

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