«Estamos sujetos a ser mediocres, ya sea como estudiantes, consumidores, votantes, trabajadores o padres»: Alain Deneault

El filósofo y profesor canadiense publicó el año pasado ‘Mediocracia, cuando los mediocres toman el poder’. Un análisis de cómo vivimos en una sociedad que premia la comodidad.

Alain Deneault, en el Salon du livre de Trois-Rivières, Canadá, en 2018. Crédito: Wikimedia Commons.

José Ángel Báez A.*

“Nadie ha tomado la Bastilla, ni ha prendido fuego al Reichstag, el Aurora no ha disparado una sola descarga. Y, sin embargo, se ha lanzado el ataque y ha tenido éxito: los mediocres han tomado el poder”. Este es un abrebocas de las reflexiones de Deneault en su libro, donde cuestiona a la sociedad actual, según él, absolutamente formateada. Afirmaciones no libres de debate. LA RUEDA SUELTA habló con él.

LA RUEDA SUELTA: Usted dice en su libro que hoy vivimos en un mundo estandarizado. ¿Podría explicarnos cómo llegamos a esto?

ALAIN DENEAULT: La revolución industrial, en primer lugar, y el despliegue de un aparato de producción global en el marco de las dos Grandes Guerras del siglo XX, en el segundo, llevaron a las grandes burocracias estatales, así como a las multinacionales, a racionalizar al extremo su producción mercantil y discursiva. Por eso, en el plano práctico e intelectual, fue necesario darle un formato a la actividad social tanto como fuera posible, para hacer los sujetos más intercambiables que nunca, preocupados por apenas producir. La mediocracia que siguió, por tanto, apunta a crear sujetos promedio, nunca del todo ineptos, pero nunca grandes, serios, comprometidos, críticos, decididos… Solo promedio. Así, en la modernidad, las profesiones se convirtieron en funciones.

LA RUEDA SUELTA: A leer el nombre del libro, «Mediocracia: cuando los mediocres toman el poder», uno supone que le hablarán de algunos presidentes que actualmente gobiernan el mundo. Pero no, ni uno. ¿Por qué?

 A.D.: Mi crítica a la mediocracia no solo está dirigida a una clase dominante, pues incumbe a todos, ya que el régimen, por un lado, trabaja para formatear prácticas y formas de pensar, pero también trabaja, por otro, para hacer que los sujetos sean actores de esta restricción. La mediocracia y, su semejante teórico, la «gobernanza» (inspirada por la empresa privada), busca sustituir el mando y el orden por prácticas voluntarias, dirigidas a lo que los poderosos quieren de los subordinados.

Alain Deneault, en el Salon international du livre de Quebec en 2013. Crédito: Wikimedia Commons.

LA RUEDA SUELTA: Honestamente, ¿somos mediocres?

A.D.: Estamos sujetos a ser mediocres, ya sea como estudiantes, consumidores, votantes, trabajadores o padres. Los dirigentes que temían la mediocracia en el siglo XIX, cuando en Francia la expresión significaba “el surgimiento de las clases medias”, la convirtieron en su programa en el siglo XX, reduciendo la conciencia a estándares estrechos. No es por error o debilidad que producen un orden mediocre, sino por fines ideológicos planeados: no hay mejor manera de controlar una sociedad que induciendo en ella aspiraciones promedio.

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LA RUEDA SUELTA ¿Quién tiene hoy el verdadero poder?

 A.D.: El poder, tal como se ejerce en una sociedad, es incomprensible cuando se le acompaña de la palabra verdadero. Su término cercano es potencial, es decir, lo que es posible.

Y el poder puede tener muchos significados: un estado de derecho en el que una directriz prevalece en razón de la instancia soberana que la enuncia; una relación de poder brutal y estrictamente violenta, por ejemplo, de carácter policial o militar; un hecho de autoridad vinculado al carisma y la seducción, especialmente. En todos estos casos, en términos de medios, el control del dinero aparece como fundamental.

“No hay mejor manera de controlar una sociedad que induciendo en ella aspiraciones promedio”.

LA RUEDA SUELTA: ¿Podrían ser más?

A.D.: Hannah Arendt añade uno: la fuerza en el sentido de la expresión “la fuerza de las cosas”. En otro campo de la cultura, el filósofo Georges Bataille hablaría de soberanía en el sentido filosófico de un estado de cosas y de una situación que se impone por sí misma. La erupción de una crisis de salud global, o incluso una de las muchas crisis (olas de calor, incendios forestales, huracanes, maremotos, etc.) se explican por la violencia que los sujetos humanos infligen a “lo vivo”. Y hoy importa tanto como lo que es del criterio exclusivo de los poderosos.

LA RUEDA SUELTA: ¿Hablaríamos también de otro tipo de revoluciones?

A.D.: Es a través de las crisis de los ecosistemas globales, así como de la escasez de energía y minería, que las revoluciones se impondrán en el mundo, no por una fuerza proletaria constituida. Pero este poder, esta fuerza de las cosas, tiene un significado político y la gente puede acompañar al movimiento con el objetivo de crear instituciones sociales democráticas y justas.

Alain Deneault en un evento de la revista ‘Wired’. Crédito: Zoe Vincent.

LA RUEDA SUELTA: ¿Usted dice que hay “charlatanes expertos” a quienes se les paga para hacer pensar de cierta manera?

A.D.: En nuestro orden, el experto asesora a quien decide en el sector público o privado, pero aquel que toma decisiones es quien lo apoya como experto y lo reconoce como tal. Si a quien decide se le presenta un experto en salud pública de África, que dice ser de origen marxista y versado en permacultura, ningún poder partidario de la ideología capitalista lo reconocerá como experto. El experto, por tanto, está involucrado en una relación clientelista con el poderoso que lo reconoce. Al asesorarlo, debe encontrar la manera de satisfacer sus intereses, sus prejuicios de clase, su ideología y sus tácticas.

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LA RUEDA SUELTA: ¿Estos serían los llamados intelectuales funcionales?

A.D.: Es difícil clasificar, en pocas palabras, a tantos autodenominados expertos. Mucha gente tiene conocimientos reales en diferentes campos y ningún régimen político, si cree en la democracia, puede privarse del conocimiento de las instituciones de investigación. Sin embargo, si todavía cree en la democracia, un régimen político tampoco puede conformarse en confiar el poder a los expertos, o esconderse detrás de sus opiniones, y tomar posiciones que no se atreven a admitir como políticos. La política es un sistema autónomo de pensamiento que tiene su legitimidad y, desde un punto de vista democrático, dice Jacques Rancière, se basa en un principio de igualdad de las inteligencias: es decir, que las decisiones públicas sobre temas como salud, impuestos y fondos públicos no son, en última instancia, de competencias específicas, sino de todos los conocimientos que tiene un pueblo.

«Es a través de las crisis de los ecosistemas globales, así como de la escasez de energía y minería, que las revoluciones se impondrán en el mundo, no por una fuerza proletaria constituida».

LA RUEDA SUELTA: En este enfoque suyo, ¿Qué papel juega un periodista que no cuestiona el poder?

A.D.: Los medios de comunicación están transmitiendo mensajes moralistas, difunden consignas, defienden una ortodoxia con el pretexto de verificaciones factuales abusivas, obligando a los invitados a conformarse a las aseveraciones correctas del momento. Por lo tanto, son una pieza central del fenómeno del centro extremo. El centro extremo no se refiere a estar entre izquierda-derecha, sino a una supresión de este eje y los debates que hizo posible, en nombre de una posición falsamente centrista presentada como la única posible (capitalista, extractivista, consumista, ecocida, antisocial y, en ocasiones, hasta libertaria).

LA RUEDA SUELTA: ¿Qué puede pasar con los medios?

A.D.: Los medios, mientras sean controlados por autoridades públicas o privadas que tienen interés en presentarle a la conciencia pública los hechos de cierta manera, tienen el rol de distribuir etiquetas buenas y malas. Los actores públicos que adhieran al programa ideológico del extremo centro son merecedores de etiquetas como: racionales, razonables, equilibrados, responsables, serios, centristas, moderados, normales … mientras que quienes critican el orden establecido, denuncian la brecha entre ricos y pobres, critican los paraísos fiscales y se preocupan por los males que las industrias extractivas le infligen a los seres vivos, son tildados en los medios de comunicación como marginales, paranoicos, irresponsables, locos, violentos, antisociales, antidemocráticos … Los medios de comunicación ahora están formados por hipócritas que hablan sobre moralidad.

‘Mediocracia, cuando lo mediocres toman el poder’. Turner. 258 páginas. 2019. Crédito: Archivo particular. 

LA RUEDA SUELTA: ¿Y cómo explicar esta afirmación suya?: “es difícil que los mediocres pierdan su trabajo”.

A.D.: La crítica a la mediocracia no se basa en un juicio moral, sino en un análisis estructural. Una maestra debe seguir un programa educativo oficial en el que ve fallas, una diseñadora de iluminación de televisión debe mostrar un tema en un plató de cierta manera sin importar quién sea, una periodista se descubre a sí misma muy limitada en el vocabulario que puede usar y en el tiempo que puede dedicar a una investigación, un vendedor debe mentir para vender productos defectuosos para lograr objetivos insanos… son todos actores sociales que están obligados a la mediocridad cualquiera que sea su relación con ella. Algunos lo harán sin plantearse demasiadas preguntas, como un hecho de autoridad al que hay que cumplir neuróticamente, otros demostrarán servidumbre voluntaria para complacer a la autoridad y ascender rápidamente en los rangos jerárquicos, mientras algunos serán mediocres a pesar de sí mismos y cumplirán de mala gana con reglas que saben son irrelevantes. Las reacciones son, por tanto, múltiples, que van desde la resignación, la complacencia, la resistencia desde dentro, el sabotaje o, de forma compensatoria, el activismo político fuera de estas estructuras.

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 LA RUEDA SUELTA: ¿Por qué cuestiona el papel de la academia hoy?

A.D.: Las universidades, insuficientemente financiadas por los Estados, recurren al sector privado ofreciéndoles servicios con un enfoque clientelista acorde con la teoría de la gobernanza. Se trata de actuar como proveedores y vender resultados de búsqueda a los clientes. Por supuesto, se dosifica un poco de lo que queda de ética en la investigación, mientras se asegura articular el pensamiento, desarrollar un vocabulario y métodos que probablemente agraden a la entidad que encargó la investigación o financió un laboratorio. Por ejemplo, una empresa activa en la industria alimentaria, petrolera, bancos, casinos o cultura de masas. Pero las cosas van más allá: por un lado, hemos convencido a los estudiantes de que se endeuden para pagar caro estudios que se han presentado como un simple bien de consumo. El punto de venta: estudiar nos pone en ventaja en el mercado laboral.

«Los medios de comunicación ahora están formados por hipócritas que hablan sobre moralidad».

LA RUEDA SUELTA: ¿Y esto acaso no tiene consecuencias?

A.D.: Esto lleva estructuralmente a la reducción, incluso a la desaparición, de facultades como filosofía, literatura, diversas ciencias sociales ¡Al hacerlo, hemos transformado, en cambio, a estos mismos estudiantes en mercancías! El rector de la Universidad de Montreal lo hizo explícito hace unos años. Su institución, administrada por consejeros de sectores clave de la comunidad empresarial, tenía como objetivo capacitar el cerebro de sus estudiantes en línea con las expectativas empresariales. Al preparar una mano de obra a medida para ellos, la universidad está, por lo tanto, fabricando estudiantes a medida de las necesidades de la empresa.

LA RUEDA SUELTA: Bajo la tesis de su libro, ¿qué cree está pasando en Colombia, que experimenta una profunda polarización entre la izquierda y la derecha?

A.D.: Es la quiebra de la política del ultracentro. Al suprimir el debate político que puede haber entre la izquierda y la derecha, los defensores de un centrismo abusivo e indulgente hacia el capital han creado monstruos políticos virulentos, asociales y, a menudo, intelectualmente perezosos. La respuesta a este fenómeno tiene que ver con la dimensión intelectual de la vida política. El trabajo es considerable: hay que desarrollar formas de pensamiento estimulantes para evitar que la crítica se convierta en el caos estridente deseado por vociferadores carismáticos, en realidad poco preocupados por el bien común y los pequeños que seducen.

*Editor y periodista. En Twitter: @joseangelbaez

14 comentarios en “«Estamos sujetos a ser mediocres, ya sea como estudiantes, consumidores, votantes, trabajadores o padres»: Alain Deneault”

  1. Ana Luisa Barriga Zegarra

    Interesante aporte de Alain Deneault, coincido con todos sus comentarios, la enseñanza que nos deja es sumamente importante en relación en que tenemos que aprender a ser grandes seres humanos para ser profesionales íntegros que aporten al engrandecimiento de nuestra sociedad, para ello necesitamos una sociedad educada que nos permita discernir lo bueno y malo de nuestros gobernantes, que tienen mucho que ver en el desarrollo de nuestro país, como buena peruana mi aporte va como persona, madre y educadora universitaria, muchos saludos para usted sr. Alain

    1. Eduardo Esparza Ruiz de la Peña

      Coincido con el sr. Denault y me recuerda mucho al gran escritor Italo argentino José Ingenieros quien escribió ese gran libro «El hombre mediocre» aún vigente a pesar de que lo escribió a principios del siglo xx .

  2. Edil Caballero Carrasco

    Buenos días.
    Muy importante el análisis de la nueva era política en el que estamos inmerzo.
    Saludos
    Edil Caballero Carrasco

  3. Preciso retrato de lo que vemos en nuestras sociedades y no ser parte de esa mediocridad, trae como consecuencia que no encajas en ella y de allí, te tildan de mediocre. Ironía.

    1. Juan M. Muñoz Reinier.

      Quienes dirigen la tendencia galopante hacia la mediocracia, la concentración de la riqueza y la mediocracia e «infracracia» ?

    2. José Leonel González Miranda

      DE LA MEDIOCRIDAD AL EXTERMINIO
      Es importante su planteamiento de existir una educación mediocre,funcional propio para una sociedad mediocre.Pero cuando hablamos de construir una sociedad/ educación alternativa, se requiere examinar las determinaciones del sistema social y la mediocridad social, resulta una forma evasiva, de esconder los problemas reales y las maneras de buscarlas soluciones:
      promover guerras, virus de manera sistemática, generavión deccalentamiento global, crisis sociales y económicas, migración desesperadas de la población para no morir de hambre, indiferencia de los millonarios sobre la salud, educación, corrupción abierta y un concepto virtual de realidad mediàtico (entretenimiento, dinero y disfrute como fugacidad) se encarga de decirte qué es lo correcto/ mediocre que se debes hacer.
      El evento covid 19 es el principal problema que requiere ser analizado, aparte de los parametros mediáticos ofrecidos, un sistema de terror implantado, exterminio de población planificada y el negocio de las vacunas.
      De la mediocridad al exterminio.

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  6. Simeón Sepulveda R

    Es una radiografía RX, o escáner de la realidad latinoamericana, en especial Colombia y Venezuela. La corrupción pulula todas las instituciones sociales, y los profesionales recién egresados y en formación entran a la corrupción o mueren.

  7. Están colonizando mentalmente a los animales con derecho y estos son el ganado de turno del la geopolítica y geoeconomia .pocas palabras mascotas .

  8. Roberto Silva

    Me parece serio, porque no está haciendo apología a tendencias ideológica-políticas y tampoco al lado del mercado. El problema ahora es que mas de medio planeta ya es parte del esquema que se denuncia.

  9. Carlos Pupiales

    Excelente descripción del poder, la Academia y los medios y su temible forma de influenciar los pensamientos juveniles,su detrimento emocional y racional para nuevas generaciones…

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