Bartali, el campeón del Tour y del Giro que salvó a 800 judíos

En este 2021 se celebrarán los 85 años del primer triunfo en un Giro de Italia de Gino Bartali, el campeón de ciclismo que se convertiría en un auténtico héroe durante la Segunda Guerra Mundial.

Gino Bartali es considerado el sexto mejor ciclista de todos los tiempos, según el Cycling Hall of Fame de la UCI. Crédito: Archivo particular. 

Jacobo Hidalgo *

Gino Bartali iba y venía habitualmente en su bicicleta entre las ciudades italianas de Asís y Florencia, separadas por 167,6 kilómetros de distancia. Muchos creían que entrenaba para volver a competir mejor que nunca y derrotar, después del conflicto militar, a Fausto Coppi, su eterno antagonista. Eran días sacudidos por la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Pero pocos sabían que los verdaderos propósitos del ciclista eran otros: en los tubos de su cicla cargaba dinero, fotos, mapas e información que serviría para que los judíos de Italia escapasen a través de Francia y Yugoslavia. Así los salvaría del Holocausto.

La perturbación era total. En 1943, los nazis entraron a Italia, rescataron a Mussolini en la famosa Operación Roble y, casi de inmediato, Hitler lo erigió como líder de la República Social Italiana. Entre tanto, Bartali ya había ganado dos Giros de Italia y un Tour de Francia, entre otras carreras. Y era reconocido por ser un católico a toda prueba.

Por esta última razón un cardenal amigo lo buscó para sumarlo a la resistencia, burlar a los alemanes y así salvar a unos 800 judíos. Una acción de la que pocas veces habló y que se hizo pública en 2010, justo 10 años después de su muerte. Bartali se llevaría su secreto hasta la tumba.

El pío

Por una condición médica (sufría de latido irregular en su corazón), el campeón italiano fue destinado, durante la guerra, como mensajero del ejército cerca de su hogar, en Florencia. Cumplió esta función hasta julio de 1943, cuando Mussolini fue arrestado por orden del rey Víctor Manuel III. A partir de allí, se enfrentaría a una carrera secreta por salvar vidas.

Otros ciclistas de la época sí tuvieron que acudir al llamado para integrar las tropas de sus países. Fausto Coppi, Il Campionissimo, fue enviado en 1943 al norte de África, donde rápidamente fue hecho prisionero de guerra por los británicos; Gustaaf Deloor, el primer campeón de la Vuelta a España, integró el ejército belga pero, al igual que Coppi, fue apresado, por los alemanes, en 1940.

Y hubo los que tuvieron otra suerte y evitaron ir al frente, de una u otra manera. Jean Robic, campeón del Tour de 1947, pudo permanecer cerca a París excavando trincheras, mientras participaba en eventos de ciclocross.

Ginettaccio – ‘Gino El Terrible’ , como sería bautizado Bartali por los medios debido a su carácter fuerte e irascible, probablemente era para ese momento el mejor ciclista del mundo. Su rivalidad con Coppi, una de las más grandes de todos los tiempos, era apenas incipiente para ese entonces y sus enfrentamientos más épicos se darían después de la guerra.

Bartali como mensajero del ejército, cuando comenzaba la Segunda Guerra Mundial. Crédito: Archivo particular. 

Durante su carrera, Bartali acumuló un palmarés que incluye tres Giro de Italia, dos Tour de Francia, cuatro Milán-San Remo, tres Tour de Lombardía y cuatro campeonatos nacionales. Sus números en Grandes Vueltas son remarcables si se tiene en cuenta la interrupción por la guerra, la cual atrapó a Bartali entre sus 27 y sus 32 años (lo que hoy día sería el periodo de madurez ciclista en la mayoría de corredores). En comparación, Fausto Coppi emergió del conflicto bélico con 26 años, en la temporada 1946.

Por su apego al catolicismo, Bartali también era conocido como El pío. A pesar de ser católico desde niño, Ginettaccio tuvo un punto de inflexión en su vida que lo haría desarrollar una profunda religiosidad: en 1936, nueve días después de conseguir su primera victoria general en el Giro de Italia, Giulio, su hermano menor y también ciclista, falleció en un accidente durante una carrera amateur.

Aquel acontecimiento hizo que Gino se apegara más a la fe católica y se involucrara en las diferentes actividades de la comunidad católica. En aquel momento desarrolló su amistad con el arzobispo de Florencia, Elia Dalla Costa, quien marcaría su vida más adelante.

Debido a su éxito deportivo, Bartali fue empleado en múltiples ocasiones como estandarte político: sus dos victorias en el Tour de Francia fueron utilizadas tanto para realzar el nacionalismo italiano del régimen fascista de Mussolini, en 1938, como para unir a la Italia de 1948, dividida y casi al borde de la guerra civil entre demócratas cristianos y comunistas.

Pero nada sería comparable a su trabajo para la resistencia contra los nazis, entre 1943 y 1944, cuando ayudó a salvar vidas de judíos perseguidos por los alemanes. Durante esta peligrosa tarea, Bartali haría su propio Giro llegando a varias ciudades de la bota itálica, como Asís, Florencia, Génova, Lucca o Ciudad del Vaticano.

En el otoño de 1943, luego de que los nazis retomaran el control de Italia, Bartali fue comisionado por Dalla Costa para trabajar en una red secreta de ayuda a refugiados judíos. Estos requerían comida, abrigo y documentos falsos de identidad que les ayudarían a evadir a los alemanes.

Crédito: Diario MARCA. 

El gran secreto

A Bartali le asignaron la tarea de transportar los documentos de identidad adulterados. En principio era una misión a la medida del ciclista, pues conocía muy bien las vías y los caminos a los alrededores de Florencia, además de la propia Italia. No obstante, representaba un trabajo de gran peligro dado que los alemanes (o los italianos fascistas) podían detenerlo y ejecutarlo (o enviarlo a un campo de concentración) si descubrían que estaba ayudando a los judíos.

Por ello era una labor que exigía la máxima discreción y secreto, como recuerda para el diario digital Público, Franc Lluis i Giró, autor del libro Gino Bartali: el hombre de hierro: “Sabía que se estaba jugando la vida y quería aislar a su familia. Guardar el secreto era una forma de evitar que se involucrase su mujer y de proteger a sus hijos”.

El pedalista, como el resto de los italianos que pertenecieron a esta red, jamás revelarían sus acciones, incluso después de terminada la guerra. Esta historia sobrevivió entre la comunidad judía de Italia hasta la muerte de Bartali, en el año 2000, cuando empezó a salir a la luz para los medios y el resto del mundo.

Durante la invasión alemana de la península itálica, Ginettaccio también refugió a una familia de judíos, los Goldenberg, ocultándolos en el sótano de una de sus propiedades en Florencia hasta 1944, cuando esta ciudad fue liberada.

Bartali no fue el primer ciclista en usar la bicicleta como herramienta para entregar información confidencial y sensible en un conflicto bélico. Durante la Primera Guerra Mundial, algunos ciclistas y exciclistas fueron reclutados por los servicios de espionaje de los aliados, especialmente en Bélgica. Tal fue el caso de Paul Deman, el primer campeón del Tour de Flandes (1913) quien, entre 1915 y 1918, ayudó a transmitir mensajes de inteligencia militar, incluso cartas de algunos refugiados, en la frontera entre Bélgica y los Países Bajos.

No obstante, difícilmente se encontrará algún caso comparable al de Bartali, quien dijo alguna vez: «El bien es algo que haces, no algo de lo que hablas». Y dejó otra frase que resume lo que era este hombre: «Algunas medallas se cuelgan en tu alma, no en tu chaqueta».

*Antropólogo, aficionado al ciclismo. En Twitter: @paleohidalgo

RECOMENDAMOS

Si quiere ahondar en la vida de Bartali y en su cruzada por salvar vidas de judíos en la II Guerra Mundial, recomendamos:

  • La película My Italian Secret: The forgotten Heroes (2014) en la que, a través de testimonios de descendientes, reconstruye la vida de varios sobrevivientes judíos (como los Goldenberg) y de quienes, como Bartali, ayudaron a ocultarlos o a escapar.
  • El libro Road to valor: A true story of WWII: Italy, the nazis, and the cyclist who inspired a nation (2012, Aili & Andres McConnon) es una biografía de Gino Bartali que se centra en sus esfuerzos de ayuda a grupos de judíos, así como el contexto social y político de la Italia en la que creció y obtuvo sus más grandes triunfos deportivos.

 

 

 

 

 

 

10 comentarios en “Bartali, el campeón del Tour y del Giro que salvó a 800 judíos”

  1. Victor Ramirez

    Hermosa historia de este gran pedalista, ídolo italiano del siglo anterior.Los actuales ciclistas pueden imitarlo vinculandose a causas sociales.

      1. Pedro José Silva Navarro

        Excelente relato acerca de este gran ciclista y su acción filantrópica para salvar vidas importantes.

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